¿Por qué Martinelli no se asiló en Nicaragua? Expertos explican los factores políticos, económicos y diplomáticos que frustraron el plan del exmandatario panameño y lo llevaron a Colombia

La salida del expresidente panameño Ricardo Martinelli de la Embajada de Nicaragua en Panamá rumbo a Colombia generó una serie de interpretaciones sobre el verdadero motivo por el cual no logró asilarse en Nicaragua, a pesar de haber permanecido refugiado desde febrero de 2024 en esa sede diplomática.
El excarcelado político nicaragüense Juan Sebastián Chamorro considera que el fallido intento de asilo en Nicaragua responde a un desacuerdo económico.
“Lo primero que se me hace extraño es que, estando en la embajada de Nicaragua, no viajara a Managua, sino a Colombia. Eso significa, creo yo, que la coima que le estaban cobrando los codictadores no llegó al punto aceptable para Martinelli, quien prefirió irse a Colombia”, explicó.
Chamorro sostuvo que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo convirtieron el otorgamiento de nacionalidades y asilos en un negocio, citando el caso del expresidente salvadoreño Mauricio Funes como precedente.
“Martinelli, como buen empresario, probablemente regateó demasiado y no llegaron a un acuerdo”, opinó. Sin embargo, aclaró que el hecho de que Martinelli no se haya asilado en Nicaragua no implica que el país haya dejado de ser un refugio para criminales de la región, sino que en este caso específico, simplemente “no se cumplió con el precio”.
Desde otra perspectiva, la activista Alexa Zamora atribuye la decisión a las anomalías legales y diplomáticas del proceso. Señaló que Martinelli fue condenado por delitos comunes y, por tanto, no debería ser beneficiado con asilo, según lo establece la Convención sobre Asilo de 1928.
“No estamos hablando de un perseguido político, sino de un expresidente condenado por corrupción”, afirmó.
Zamora también recordó que el régimen nicaragüense no respondió a tiempo al primer salvoconducto emitido por Panamá, lo que generó sospechas sobre un posible intento de facilitar su captura. “La dictadura ha convertido a Nicaragua en un paraíso para excriminales, pero en este caso hubo muchas tensiones y contradicciones que impidieron concretar el asilo”, explicó.
Ambos expertos coinciden en que la fallida acogida de Martinelli en Nicaragua no se debió a una falta de voluntad política de protegerlo, sino a una combinación de factores: intereses económicos insatisfechos, tensiones diplomáticas y dificultades legales, que terminaron por empujar al expresidente panameño a buscar refugio en un país menos comprometido con su caso: Colombia.
Mientras tanto, el líder opositor y excarcelado político nicaragüense Félix Maradiaga calificó como un nuevo episodio del “patrón sistemático de corrupción diplomática del régimen de Ortega” la sorpresiva llegada del expresidente panameño Ricardo Martinelli a Colombia bajo asilo político, luego de más de un año refugiado en la embajada de Nicaragua en Panamá. Para Maradiaga, este caso refleja cómo el régimen sandinista ha transformado la diplomacia nicaragüense en una herramienta de protección para aliados cuestionados, mientras despoja de derechos a los verdaderos patriotas.
Maradiaga denunció que el régimen Ortega-Murillo ha mercantilizado la nacionalidad, los pasaportes y la protección consular, otorgándolos a personajes con antecedentes penales a cambio de beneficios económicos o políticos. “Ortega no quería quedar mal con su inquilino y temía que Panamá tendiera una trampa a Martinelli a través de Interpol. Por eso, decidió no actuar hasta que surgiera la solución Petro”, afirmó, en referencia a la decisión del gobierno colombiano de otorgar asilo al expresidente panameño.
El opositor también criticó el silencio prolongado de Managua y la expiración del primer salvoconducto emitido por Panamá, lo cual a su juicio evidenció la desconfianza de Ortega hacia un sistema judicial que no controla. “El régimen pretende proyectar una imagen de defensor del asilo, mientras niega documentos básicos a miles de nicaragüenses en el exilio. Es una diplomacia al revés: rompe con el Vaticano y Argentina, pero abraza a Corea del Norte, Siria y Bielorrusia”, señaló Maradiaga.
Maradiaga llamó a la comunidad internacional a dejar de minimizar estas prácticas como simples “excentricidades tropicales” y a reconocerlas como parte de una estrategia de impunidad transnacional. “Ortega no busca proteger a los perseguidos, sino protegerse y lucrarse con ellos. Nicaragua no es una finca privada de la familia Ortega y su bandera no debe seguir sirviendo como manto para la corrupción”, concluyó.
Martinelli, de 73 años, fue condenado a más de 10 años de prisión y a pagar una multa millonaria por el caso ‘New Business’, que involucra lavado de dinero público en la compra de un grupo de medios. Su intento de evitar la cárcel lo llevó a refugiarse en la Embajada de Nicaragua en febrero de 2024, pero fue hasta este sábado, sin previo aviso, que se confirmó su salida hacia Colombia, tras recibir un nuevo salvoconducto del gobierno panameño.

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