La reciente firma de un contrato de armamento entre Laureano Ortega Murillo y la empresa china POLY Technologies, sancionada por Estados Unidos y vinculada directamente al Ejército Popular de Liberación de China, representa una amenaza directa a la estabilidad y seguridad de Centroamérica.
El pasado 11 de mayo, Ortega Murillo, hijo de los dictadores nicaragüenses, firmó un contrato con la empresa Poly Technologies, dedicada a la venta de misiles y equipos militares, pese a que esta ha sido sancionada por Estados Unidos por su papel en la proliferación de armas y vínculos con Rusia. El acuerdo busca dotar al Ejército de Nicaragua con tecnología bélica bajo el argumento de “defender la soberanía y la paz”.
Expertos advierten que este acuerdo militar no es un hecho aislado, sino parte de un proceso acelerado de militarización y consolidación de una dictadura armada en Nicaragua.
“Es preocupante que el régimen de Nicaragua está dispuesto a sostenerse en el poder de forma más agresiva o mucho más violenta de lo que lo ha venido haciendo en los últimos años, y no me refiero a que los últimos años el régimen no haya sido violento”, alertó la activista y analista internacional Alexa Zamora.
Zamora, durante entrevista con 100%Noticias, describió esta acción como una escalada peligrosa, que fortalece un modelo de gobierno sustentado en la fuerza armada y la represión sistemática.
“Progresivamente siguen aferrándose y fortaleciendo ese modelo que se basa en represión y en sostener el poder por las armas”, enfatizó.
Militarización del poder y cuerpos paramilitares
La experta recordó que desde 2018 el régimen ha desviado recursos del presupuesto nacional hacia la compra de armamento, una decisión política sostenida que ahora toma una nueva dimensión al involucrar a empresas militares sancionadas internacionalmente.
“Esto ha sido una práctica sostenida por el régimen desde 2018: redirigir el presupuesto general de la República e invertirlo en armas”, dijo.
Zamora lamentó que esta militarización no haya sido advertida con claridad en su momento. Ahora, en el contexto de una dictadura más cerrada y hostil, considera que se trata de una situación de máxima gravedad.
“Yo creo que en este contexto esto es especialmente delicado por varias razones. En primera, este discurso sostenido que ha tenido el régimen de que se encuentra en guerra después del 2018”, explicó.
Un aspecto particularmente alarmante, señaló, es la legalización y armamento de cuerpos paramilitares, no solo ligados a la Policía, sino al propio Ejército. “Se están armando a estos cuerpos paramilitares y también al ejército mismo, que como ya lo han expresado múltiples organizaciones de derechos humanos y grupos de expertos, han participado directamente en actos de represión contra la población civil”, afirmó.
Este rearme, que incluye tecnología de espionaje, entrenamientos de inteligencia con apoyo ruso y ahora vínculos operativos con China, representa una amenaza regional latente.
“No solamente me preocuparía por la adquisición de este tipo de armamento, sino también por la adquisición de tecnología de espionaje chino, que ya se ha demostrado en múltiples informes, así como el entrenamiento de unidades específicas de inteligencia. Esto sigue siendo una amenaza para la región”, dijo Zamora.
Implicaciones geopolíticas y tecnológicas
Enfatizó que la cercanía geográfica de Nicaragua con Estados Unidos, junto al acuerdo militar vigente con Rusia para establecer una base en territorio nicaragüense, debe ser motivo de seria preocupación internacional.
“Hay normativa internacional que establece un perímetro para que países miembros de la OTAN puedan tener bases militares o determinado armamento. Nicaragua no es parte, pero su cercanía con EE. UU. es un factor de alto riesgo”, alertó.
“Esto yo lo vería con lupa”, añadió, en referencia al acuerdo con Rusia, y vinculó estas maniobras con recientes declaraciones del senador estadounidense Marco Rubio, quien ha calificado a Nicaragua como una prioridad de seguridad nacional para Estados Unidos.
Advertencias desde Washington y el crimen organizado
Zamora también fue enfática al señalar que ninguna transacción militar con China ocurre sin el aval político del gobierno de Xi Jinping. “En China no hay ninguna posibilidad de que exista una transacción comercial, mucho menos de esta naturaleza, sin el conocimiento del gobierno chino”.
POLY Technologies ha sido sancionada por EE. UU. en 2013, 2023 y 2024, precisamente por sus actividades militares y violaciones a normas internacionales. Además, de vender misiles a Rusia en medio del contexto de la invasión a Ucrania.
La conclusión de Zamora fue categórica: “Es una amenaza para la estabilidad y la seguridad de la región centroamericana, sobre todo si tomamos en cuenta que estos grupos armados dentro de la ley van a tener acceso muy posiblemente a armamento de alto alcance. Ya se ha hablado muchas veces del vínculo del régimen con el crimen organizado”, advirtió.
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